Plaza Tutuquén nace de una iniciativa privada que identifica un déficit de espacio público y decide resolverlo sin transferir el suelo, administrándolo con vocación colectiva. Un sistema de recorridos continuos articula los accesos y distribuye una serie de pastillas programáticas que activan cada zona de la plaza. La geometría del trazado replica la curva de la Virgen existente en el lugar, referente simbólico de la comunidad, como principio ordenador de todo el layout.
Las pastillas albergan usos de encuentro, recreación y ejercicio. En el sector norte, un sistema de mobiliario en altura configura una zona lúdica para niños. Una laguna y una explanada de escala comunitaria completan el programa. La vegetación existente de árboles y palmeras se integra como activo del proyecto, y el perímetro se trabaja con paisajismo florido que invita a la comunidad a apropiarse del espacio.