Cocina VA

Quince metros cuadrados en un séptimo piso. El desafío no era construir desde cero, sino intervenir con precisión quirúrgica: mover lo justo, cambiar lo necesario y obtener el máximo resultado.

La distribución se reorganiza para mejorar la funcionalidad sin alterar la estructura existente. Los electrodomésticos encuentran un nuevo orden, las circulaciones se liberan y el espacio empieza a respirar distinto. Una nueva paleta de colores y texturas transforma el ambiente sin obras mayores, dándole carácter y profundidad a un lugar que antes pasaba desapercibido.

El proyecto incorpora además una pequeña área de comedor, el elemento que el cliente necesitaba y que el espacio, bien pensado, tenía capacidad de albergar.